La carta del éxito, una carta para mis hijos, un libro soñado…

Hace más de diez años una lesión en las cuerdas vocales me mantuvo apartado de mi profesión por casi dos cursos académicos. Es la forma que tenemos los maestros de medir el tiempo, porque un año y medio es mucho más que un curso escolar y dos años ya son casi tres…bueno, que estuve muuucho tiempo sin trabajar. Y esto, para una persona activa, con iniciativa emprendedora y padre de dos niños de cinco y tres años, siempre significa un antes y un después en su vida, para mí no podía ser menos.
Comencé a matar el tiempo con algo que siempre me ha gustado y es el bricolage, pero llegó un momento en el que ya había hecho todo el que podía haber imaginado en casa, también había aprendido a cocinar lo poco que mi habilidad culinaria me permitió, había arreglado el jardín por enésima vez después de que mis hijos y sus amiguitos lo destrozaran… en casa todo estaba de diez, así que, un día más, ya no tenía nada que hacer… pero ese día fue distinto, tras llevar a mis hijos al cole, recoger y ordenar toda la casa y realizar la compra, me senté delante del ordenador, lo encendí, y comencé a llorar…
Hacía solo unos meses, el trabajo se agolpaba en mi mesa, mi ordenador echaba humo preparando informes piscopdedagógicos, respondiendo emails, organizando sesiones formativas para alumnos, padres y profesores, realizando las programaciones según la nueva normativa, que nos modifican en cada legislatura….yo era orientador escolar, profesor especialista en varias asignaturas y tutor de un grupo, pero descubrí que ya no estaba en el colegio, que ya no era nada de eso porque en mi ordenador no había trabajos pendientes.
Comprendí entonces cuál era mi realidad, ¡no tenía nada que hacer! Era un profesor sin alumnos, un orientador escolar sin nadie a quien asesorar. Nadie me esperaba al día siguiente en el cole, estaba de baja laboral y lo peor de todo, mis cuerdas vocales no mejoraban, las sesiones de logopedia se hacían eternas en el tiempo, y nadie me aseguraba que fuese a recuperar mi voz, que volviese a ejercer con normalidad tras una segunda operación, me encontraba al borde de una depresión…y esto me llevó a abrir uno de esos emails que jamás hubiera leído de no ser por este parón, un email al que no di importancia mientras el ritmo de mi trabajo lo mantuvo oculto entre muchos otros “más importantes” relacionados con mi profesión. Era de un familiar y me enviaba un enlace a un documental que estaba cambiando la vida de muchas personas, con el paso del tiempo he descubierto por qué jamás hubiera abierto ese email de no haber llegado a esa situación límite, de no haber derramado aquellas lágrimas frente a mi ordenador…
Y ahí comenzó todo, ese documental me llevó a un libro que compré al día siguiente, y ese libro a otro y a otro…de este modo fui adentrándome en el mundo del crecimiento personal, de la autoayuda y pasé de un estado depresivo a un estado de optimismo, euforia y motivación por el aprendizaje que aún hoy perdura. En todo este tiempo he leído más de trescientos libros de este género, he seguido la trayectoria de muchas personas de éxito que transformaron su vida, muchos de ellos tras vivir situaciones similares a la mía o mucho más graves, he leído biografías capaces de transformar, por si solas, la vida de cualquier persona y en mi hambre por aprender he realizado cursos, seminarios y muy diversas formaciones…
De esta forma mejoré notablemente no sólo mi estado de salud, sino mis relaciones, mi economía y lo más importante, la vida de mi familia y el futuro de mis hijos… En este viaje descubrí dos cosas muy importantes:

Que él éxito deja huellas y que cualquier persona puede transformar su vida hacia el éxito.

Pero muy poca gente había llegado a este descubrimiento, a mi alrededor encontraba personas que vivían una vida que no les correspondía, que se conformaban con mucho menos de lo que podían alcanzar o que de forma inconsciente, estaban llevando sus vidas hacia un precipicio por el que de manera inevitable acabarían cayendo…sabía que nada podía hacer por ellos, era su partida y no la mía, pero justo a mi lado, en mi propia casa, dos pequeñas almas crecían y se hacían mayores, mis hijos, Pablo y Lena y a ellos sí estaba obligado a ayudarles, a enseñarles muchas de las cosas que no están en los libros del colegio pero sí en los de mi biblioteca, me sentí obligado a mostrarles cada uno de los principios que habían transformado mi vida y la de su madre, nuestras vidas, sus vidas…y comencé a escribirles una carta, un escrito donde recogería los aspectos más importantes del mundo de la autoayuda, aquello que yo había descubierto a los cuarenta años, ellos tendrían la oportunidad de aprenderlo mucho antes…y entonces pensé en mis alumnos…
Durante casi veinte años, como profesor de lengua castellana, he estado recomendando libros de lectura y sé qué temáticas les resultan más atractivas, cuáles son las novelas que les atrapan y despiertan su hábito lector, pero en ninguna de ellas se trata, ni se ha tratado nunca el crecimiento personal ni el mundo de la autoayuda, por este motivo decidí no sólo mostrar estos aprendizajes a mis hijos, sino también a mis alumnos, a los que tanto me han enseñado, de los que tanto he aprendido…y así fue como, lo que nació como una carta se convirtió en un libro, o mejor dicho, en un sueño hecho realidad…La carta del éxito.

Quizás tu pasado no fue lo que esperabas, probablemente tu futuro no sea prometedor, pero eso no debe preocuparte, porque tu cambio comienza hoy, el ahora es lo que importa, tu presente cambiará tu futuro…

"Progámate para el éxito,
ahora es TU momento"

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